DULCES
SUEÑOS
Coletas
y Rojita estaban tomados de las manos mientras paseaban en el parque.
La vista era hermosa, el sol que cubría su piel se antojaba tónico
y la brisa que ese día soplaba era refrescante. Se sentaron bajo la
sombra de un árbol y se miraron a los ojos durante un largo momento
que les resultó placentero. Se acercaron poco a poco y estaban a
punto de darse un beso cuando…
Unos
insistentes y entrometidos toques en la puerta se hicieron oír.
Coletas, por demás enojado, se levantó de la cama teniendo el
entrecejo fruncido por la irritación que en él se hacía presente
mientras se dirigía a la puerta. Quien fuera la persona que
estuviera tocando su puerta se notaba desesperada por los fuertes
golpes que propinaba a ésta. Abrió la puerta y con sorpresa,
disfrazada de enfado, se dio cuenta que Hijo era nada más y nada
menos que el interventor de sus lindos sueños. Se veía muy
emocionado.