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domingo, 16 de marzo de 2014

¿Dejar de Sufrir?


“Dejarás de sufrir”

Esas palabras, tal y como se escuchan, yo las oigo y no son relativamente para mí, eso creo. Todas las mañanas, en el momento en que abro mis ojos, todas las tardes, cuando estoy comiendo, todas las noches, antes de dormir, escuchó aquel sonido que parece el de un radio sin recepción en donde la estática es lo único que se escucha. Ese ruido infernal que molesta mis oídos. A veces suelo pensar que éstos estallarán en algún momento. Después de aquella ensordecedora estática, esas palabras las escucho, con una voz tan tierna y calmada.

¿Saben? Tengo miedo. Siento mucha turbación… Tal vez sea porque no puedo salir de esta indiferente habitación. Me abrazo con mis propios brazos intentando inútilmente quitarme aquel espasmo que me surge. Comienzo a moverme mucho, hasta que el vértigo me marea. Mi cabeza comienza a moverse sin control y me pregunto de nuevo, ¿por qué estoy en este lugar?


domingo, 16 de febrero de 2014

Rosa Manchada de Rojo



Rosa manchada de rojo​

Estoy totalmente confundido, me siento como en un laberinto sin poder encontrar la salida. Creía que había entrado en un camino de rosas a tu lado, pero me equivoqué. Ahora estás desaparecida, dejándome solo en este laberinto sin salida; me abandonaste como a un perro.

“Me engañaste, me dejé engañar”

Me decías una y otra vez que me amabas, que siempre estaríamos juntos, hasta nuestros finales; cuando lo blanco se apoderara de nuestros cabellos y lo único que podría separarnos sería la muerte.

lunes, 22 de febrero de 2010

¡QUE ENGAÑO!

¡Qué engaño!
Si alguien me preguntara cómo soy, le contestaría que soy una chica alegre, risueña, amable, positiva, diligente, cariñosa, compasiva… En fin, no terminaría con la larga lista de cualidades, sin embargo…

¿Qué ven los demás en mí? ¿Soy realmente como pienso que soy?

Bueno, he descubierto algo muy importante. La mayoría de las veces, no necesitamos que alguien nos engañe por que los seres humanos somos muy buenos en engañarnos a nosotros mismos y no deseamos ver nuestros errores.
¿Cuáles errores? Esos que están a flor de piel y nos cegamos para no verlos. Miren, quiero relatarles cómo los descubrí yo.

Era una tarde como cualquier otra. Me encontraba en mi habitación escuchando música cuando entra mi hermana menor a interrumpir mi sagrado descanso… o mejor dicho, a molestarme con su presencia. Si su presencia me molestaba, no quiero decirles lo que era escucharla y por desgracia, me habló. Me pidió que le ayudara a hacer la tarea de matemáticas. Había un problema que no entendía y…