Era una noche perfecta. La luna llena embellecía mágicamente el cielo
nocturno. Las lámparas adornaban el frente de mi casa ambientando mejor
la situación. Mi hermosa novia me esperaba afuera pacientemente, crucé
la puerta de mi hogar y la miré; su belleza resaltaba más que nunca al
usar un vestido negro que combinaba con su larga cabellera.
Observé como sus ojos azules seguían cada movimiento que hacía.
Lentamente me acerqué a ella sin dejar de mirar su sereno rostro. Detrás
de mí, en mis manos escondía la pequeña cajita que contenía el anillo.
Era todo tal y como imaginé: me quedaría en ver con ella después de que
regresara de su viaje de dos meses, le pediría que saliéramos a comer a
un restaurante, nos veríamos en mi casa, al salir diría que algo se me
había olvidado, ingresaría de nuevo a ella, saldría pero esta vez con
una sorpresa. Una noche perfecta para pedirle matrimonio a la mujer que
más amo en este mundo, si no fuera porque…
Un Blog hecho para encontraras historias originales, leas y te entretengas por un rato. Hecha a volar tu imaginación.
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viernes, 11 de abril de 2014
¡Ánimo!
“Lo siento mucho, pero el cáncer se lo detectamos muy tarde, sin embargo, si usted toma tratamiento puede vivir más…”
Esas fueron las palabras que han sido una tortura, mis días estaban contados, pero a pesar de ese daño inmenso de saber que muy pronto dejaré este mundo, no me ha sido tan doloroso como lo que más adelante escucharía.
Yo me encontraba sentado en la sala de espera del hospital de mi ciudad, miraba a la gente caminar y pasar por allí, de por sí que el lugar me enfermaba, más aún ver a tanta gente enferma, no pude evitar ponerme nervioso, así que inconscientemente movía de arriba abajo mi pierna con desesperación, aunque lo intentara no podía tranquilizarme. Giré mi cabeza al percibir como mi hermano Mario, se acercaba.
Esas fueron las palabras que han sido una tortura, mis días estaban contados, pero a pesar de ese daño inmenso de saber que muy pronto dejaré este mundo, no me ha sido tan doloroso como lo que más adelante escucharía.
Yo me encontraba sentado en la sala de espera del hospital de mi ciudad, miraba a la gente caminar y pasar por allí, de por sí que el lugar me enfermaba, más aún ver a tanta gente enferma, no pude evitar ponerme nervioso, así que inconscientemente movía de arriba abajo mi pierna con desesperación, aunque lo intentara no podía tranquilizarme. Giré mi cabeza al percibir como mi hermano Mario, se acercaba.
domingo, 16 de marzo de 2014
¿Dejar de Sufrir?
“Dejarás de sufrir”
Esas palabras, tal y como se escuchan, yo las oigo y no son relativamente para mí, eso creo. Todas las mañanas, en el momento en que abro mis ojos, todas las tardes, cuando estoy comiendo, todas las noches, antes de dormir, escuchó aquel sonido que parece el de un radio sin recepción en donde la estática es lo único que se escucha. Ese ruido infernal que molesta mis oídos. A veces suelo pensar que éstos estallarán en algún momento. Después de aquella ensordecedora estática, esas palabras las escucho, con una voz tan tierna y calmada.
¿Saben? Tengo miedo. Siento mucha turbación… Tal vez sea porque no puedo salir de esta indiferente habitación. Me abrazo con mis propios brazos intentando inútilmente quitarme aquel espasmo que me surge. Comienzo a moverme mucho, hasta que el vértigo me marea. Mi cabeza comienza a moverse sin control y me pregunto de nuevo, ¿por qué estoy en este lugar?
domingo, 16 de febrero de 2014
Rosa Manchada de Rojo
Rosa manchada de rojo
Estoy totalmente confundido, me siento como en un
laberinto sin poder encontrar la salida. Creía que había entrado en un camino
de rosas a tu lado, pero me equivoqué. Ahora estás desaparecida, dejándome solo
en este laberinto sin salida; me abandonaste como a un perro.
“Me engañaste, me dejé engañar”
Me decías una y otra vez que me amabas, que siempre
estaríamos juntos, hasta nuestros finales; cuando lo blanco se apoderara de
nuestros cabellos y lo único que podría separarnos sería la muerte.
sábado, 24 de julio de 2010
VANIDAD
VANIDAD
¿Saben? Yo, una vez, fui como el murciélago. Si, el murciélago. Ese mamífero alado de apariencia… Imagínenselo. A mí en lo personal no me gustaba, me daba hasta horror. Pero, un día, decidí examinarlo en detalle y encontré que es un animal que tiene su propio encanto. Es un animalito que, como saben, se ha hecho muy famoso hasta en Hollywood, pero, nunca le había mostrado aprecio, por que lo que me inspiraba era, como ya dije, horror, hasta un día en que me enseñó una muy importante lección.
Ese día, cómo cualquier otro, llegué a la escuela, cómo siempre, sintiéndome la reina… No, me corrijo, no me sentía la reina… ¡Era la reina del salón! ¡De la escuela misma! Los que no me respetaban, me temían. Yo hacía y deshacía lo que quería. Mis deseos eran órdenes y pobre de aquel que se negara a cumplir con una de mis exigencias. Era bastante popular tanto en mi salón, cómo en el resto de la escuela. Era bonita, tenía un novio… ¡Todas querían andar con él! Así que imagínense qué tipo de chico era ese. Mi círculo de amigos era selecto, sólo lo mejor, según yo. Los maestros me querían, me consentían y hasta me regalaban calificación. En fin, tenía un éxito rotundo, sin embargo, debo aclarar que ese éxito no lo tuve al principio cuando ingresé al instituto de educación secundaria.
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