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miércoles, 9 de julio de 2014

Mi Niñera


 
Prólogo

Hace mucho tiempo, tal vez hace unos años luz, un planeta llamado “RAC” fue destruido, no por un meteoro o por alguna otra raza, sino por sus mismos habitantes. Así que éste dejó de existir en el universo.


Capítulo I: “Todo comenzó así”

Era un día normal, los muchachos estaban en la escuela y los padres de familia en sus respectivos trabajos. Ubiquemos una escuela en específico. La escuela secundaria Harton, nombrada como el pueblo. Dentro de esta escuela, en el salón 1-B para ser exactos, se encontraba un joven que respondía al nombre de Kevin Ibarra. Era un chico de cabello corto, peinado hacia arriba, color negro; su estatura era de unos pocos centímetros menos que el promedio de su edad, lo que era molesto para él al ser víctima de constantes burlas. Sus ojos eran café muy claro, tirando a miel, su piel era blanca colorida.

Él, como muchos otros de su clase, tomaba una siesta en la clase de Historia. Debido a que él ocupaba el asiento de la fila de enfrente, era común que los profesores lo regañaran cada vez que dormía en sus clases, pero esta vez era diferente. Al profesor que impartía Historia no le importaba que los chicos descansaran, lanzaran notitas o hicieran trabajos de otras materias. Él ignoraba eso y seguía con su clase, sin embargo, al llegar la hora del examen, era cuando no mostraba compasión y era de tenerle miedo. Alguna duda y decía: “Eso lo vimos en tal clase”. Eso sí, sólo a los que en verdad pusieron atención a su clase era a quienes ayudaba, los otros sinvergüenzas que se las arreglasen solos. 

viernes, 11 de abril de 2014

¡Ánimo!

“Lo siento mucho, pero el cáncer se lo detectamos muy tarde, sin embargo, si usted toma tratamiento puede vivir más…”

Esas fueron las palabras que han sido una tortura, mis días estaban contados, pero a pesar de ese daño inmenso de saber que muy pronto dejaré este mundo, no me ha sido tan doloroso como lo que más adelante escucharía.

Yo me encontraba sentado en la sala de espera del hospital de mi ciudad, miraba a la gente caminar y pasar por allí, de por sí que el lugar me enfermaba, más aún ver a tanta gente enferma, no pude evitar ponerme nervioso, así que inconscientemente movía de arriba abajo mi pierna con desesperación, aunque lo intentara no podía tranquilizarme. Giré mi cabeza al percibir como mi hermano Mario, se acercaba.

domingo, 16 de febrero de 2014

Rosa Manchada de Rojo



Rosa manchada de rojo​

Estoy totalmente confundido, me siento como en un laberinto sin poder encontrar la salida. Creía que había entrado en un camino de rosas a tu lado, pero me equivoqué. Ahora estás desaparecida, dejándome solo en este laberinto sin salida; me abandonaste como a un perro.

“Me engañaste, me dejé engañar”

Me decías una y otra vez que me amabas, que siempre estaríamos juntos, hasta nuestros finales; cuando lo blanco se apoderara de nuestros cabellos y lo único que podría separarnos sería la muerte.

sábado, 24 de julio de 2010

VANIDAD



VANIDAD

¿Saben? Yo, una vez, fui como el murciélago. Si, el murciélago. Ese mamífero alado de apariencia… Imagínenselo. A mí en lo personal no me gustaba, me daba hasta horror. Pero, un día, decidí examinarlo en detalle y encontré que es un animal que tiene su propio encanto. Es un animalito que, como saben, se ha hecho muy famoso hasta en Hollywood, pero, nunca le había mostrado aprecio, por que lo que me inspiraba era, como ya dije, horror, hasta un día en que me enseñó una muy importante lección.

Ese día, cómo cualquier otro, llegué a la escuela, cómo siempre, sintiéndome la reina… No, me corrijo, no me sentía la reina… ¡Era la reina del salón! ¡De la escuela misma! Los que no me respetaban, me temían. Yo hacía y deshacía lo que quería. Mis deseos eran órdenes y pobre de aquel que se negara a cumplir con una de mis exigencias. Era bastante popular tanto en mi salón, cómo en el resto de la escuela. Era bonita, tenía un novio… ¡Todas querían andar con él! Así que imagínense qué tipo de chico era ese. Mi círculo de amigos era selecto, sólo lo mejor, según yo. Los maestros me querían, me consentían y hasta me regalaban calificación. En fin, tenía un éxito rotundo, sin embargo, debo aclarar que ese éxito no lo tuve al principio cuando ingresé al instituto de educación secundaria.

lunes, 22 de febrero de 2010

¡QUE ENGAÑO!

¡Qué engaño!
Si alguien me preguntara cómo soy, le contestaría que soy una chica alegre, risueña, amable, positiva, diligente, cariñosa, compasiva… En fin, no terminaría con la larga lista de cualidades, sin embargo…

¿Qué ven los demás en mí? ¿Soy realmente como pienso que soy?

Bueno, he descubierto algo muy importante. La mayoría de las veces, no necesitamos que alguien nos engañe por que los seres humanos somos muy buenos en engañarnos a nosotros mismos y no deseamos ver nuestros errores.
¿Cuáles errores? Esos que están a flor de piel y nos cegamos para no verlos. Miren, quiero relatarles cómo los descubrí yo.

Era una tarde como cualquier otra. Me encontraba en mi habitación escuchando música cuando entra mi hermana menor a interrumpir mi sagrado descanso… o mejor dicho, a molestarme con su presencia. Si su presencia me molestaba, no quiero decirles lo que era escucharla y por desgracia, me habló. Me pidió que le ayudara a hacer la tarea de matemáticas. Había un problema que no entendía y…